Escultura Románica

La escultura Románica comienza a desarrollarse a partir del siglo XI y fue predominante hasta el siglo XII cuando la religión católica comienza a tener mayor dominio dentro de los países en Europa Occidental. 

A pesar de que ahora ver este tipo de escultura se ve como decorativa en las iglesias, en esa época tenía como función principal el adoctrinamiento de las personas que no sabían leer ni escribir. Las imágenes funcionan como relatos visuales para narrar dentro y fuera de los complejos arquitectónicos los pasajes más importantes de la biblia. 

Tímpano del Juicio Final en la Iglesia abacial Santa Fe. Conques-en-Rouergue, Francia.

Ya que este tipo de escenas funcionaban para ideologizar dentro de una religión monoteísta, las imágenes no podían tener expresiones faciales o corporales, o sea eran hieráticas, con rostros solemnes y serios. 

Las esculturas podían ser de bulto redondo, esta técnica permite contemplar una escultura desde cualquier punto de vista. También se hacían mediante un alto relieve, en donde sobresale más de la mitad de las figuras. Están situadas para simular estar agregadas a las paredes, techos y columnas de los templos; los materiales que principalmente conforman este tipo de escultura son: madera, marfil y piedra. Cuentan con algunas características de representación para poder reconocer mediante peculiaridades formales a los personajes que conforman los relatos bíblicos. Por ejemplo, en la figura de Jesucristo, que, dentro de esta jerarquización moral, como figura principal de la religión, se representaba con una escala mayor a la de los apóstoles u alguna otra persona que conforma el relato. 

Dentro de estas esculturas hay clasificaciones conforme a la especificación técnica de la obra. Una de ellas es la escultura en relieve de gran formato que se colocaban en la parte superior de las entradas o portadas y disponía de varios relatos bíblicos, en donde la obra se estructuraba conforme a los marcos arquitectónicos existentes. Así que la escultura se volvió parte complementaria de la arquitectura. 

Este tipo de representaciones se podían encontrar dentro de las ciudades que se estaban formando, y eran una forma de demostrar su riqueza mediante la unificación de las imágenes conforme a la ideología colectiva y así se conformaban los centros culturales.

Machón del Claustro de Santo domingo de Silos, Burgos, España.. Conques-en-Rouergue, Francia.
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